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Amor de recuerdos

Se le llama amor. Si, lo recuerdo ahora. Ya que estoy acostado aquí, hablando con el techo que me bloquea la triste vista a la luna. Hablando mientras recuerdo como ha pasado todo. Como es que pude hacer tal atrocidad como dejarte sola. Ausente. Esa es la palabra que te define. Es perfecta para lo que eres ahora, un fantasma de lo que fuimos. Un pedazo de nostalgia ambulante, llena de lágrimas y de miradas tímidas que medio miran hacia mi dirección. Eso es lo que eres en este momento. Nada. Escucho en mi mente como todavía te decía te amo. Escucho en mi mente el momento en que no podía más. Ese momento en el cual estábamos tan separados el uno del otro y al mismo tiempo estábamos juntos. El instante donde te dije “necesito pensar las cosas… estoy confundido” palabras clásicas para un amor a punto de morir. Lo dije a distancia, más que por deber, porque no podía retener el valor suficiente para poder decírtelo al rostro, para ver tus ojos plasmados de tristeza implorando que lo que esté...

Monólogo de un loco.

No entiendo, no recuerdo, no muero pero tampoco sobrevivo. ¿Acaso respiro solamente aire imaginario? Parece tan cierto, tan vivo, tan elemental, en verdad pareciera que no es irreal; Nostalgia, pero ¿de qué será? Acaso no puedo ya ni siquiera mis ojos cerrar ¿tan bajo he caído que ahora bailo tangos con el insomnio? ¿Es que mi mente se ha familiarizado tanto con el dolor que ahora no puedo sentirlo? Creo que me he acostumbrado a él, a despertar, comer y dormir con él: todos los días siempre gritando con su elocuente voz. Que justo ahora parece tan hermosa, tan silenciosa, tan ensordecedora; y que en un momento de suspiro puede callar para dejar el aire salir de mi boca (¿tu boca? En verdad ya no importa, me da igual). Suspiro, con uno solo de ellos basta para acabar con un sueño, un deseo y una vida, los tres al mismo tiempo; un golpe certero de una guillotina impasible, invisible, insaciable. Date cuenta de que ya no estoy (¿o estás? No lo sé, no importa ya) mis palabras, en vano vie...

Carta de un amor difunto.

Nuestra primavera termino, fue hermosa, sí; pero nos vamos a perder este otoño. El verano fue frío para los dos frio como el sol de las mañanas que alumbra el rocío que descansa en las rosas. Frio como el invierno que nunca veremos llegar; al menos no juntos. Te amo, sí, es cierto. Pero ¿a qué precio? Ahora que has exprimido la última gota de amor que quedaba en tus ojos para volverla un jugo de obsesión ya no sabe tan dulce ese néctar rojizo del que tanto bebimos. ¿Tiene caso? No lo creo. No desde mi punto de vista. Hemos terminado esa parte tan azucarada del jugo y empezamos a probar la amargura del final. Te extrañaré, lo sé. Me duele, lo sabes. Pero aún así intentare buscarte, encontrarte para obsequiarte mi felicidad. Para que puedas vivir con ella tranquilamente; ¿Me odias? Sé que responderás que si y yo ciegamente lo creeré. Tal vez sea mejor así, tal vez… Como dicen, a dos pasos del amor esta el odio… o ¿era al revés? (no lo sé, no lo recuerdo… pero escucho la lluvia cayendo...

Espejo Platónico

Ella iba caminando por la calle cuando la vi pasar, como una ilusión, como una bella alucinación que el destino preparo para mí en ese instante; cuando que voltee hacia ese vidrio que reflejaba la parte de afuera del café. Era un lugar pequeño, tenía una fila de espejos que apuntaban a la calle y dejaban ver a cualquier persona que caminara en frente del local antes de que siquiera pasara. Yo tomaba un americano y leía las noticias del día. No decían nada nuevo, nunca lo hacían. “Chica muere asesinada por su Padre” “lesión de un titular que no jugara en el mundial” “Decomisan 300 kilos de marihuana en la frontera”. Siempre lo mismo en los encabezados, pocas veces los periódicos daban datos interesantes que hacían que mi vida saliera de aquella rutina tan monótona a la que estaba sometido. Justo cuando creí que mi vida no podría ir más allá de tomar un café, ir a trabajar, comer y dormir. Ella se cruzo en mi camino. Vi su cara cuando gire la cabeza hacia ese espejo que podía anunciar l...

Berserk

Siento la sangre en mi cabeza, mis venas se resaltan y mi cuerpo está elevando su temperatura. Duele, pero más que doler, arde, enloquece, mata y revive para volver al mismo ciclo. Todo se deshace ante mis puños, ¡cielos qué fácil es! ¿Quién imaginaria que un escritorio se puede partir en dos con una simple patada? ¿O que puedes destruir un ropero con tus propias manos? Espera, el espejo se mancho de rojo, ¡Que hermosa escena de la luna roja paralizada en un simple cristal! Como llora con esas lágrimas tan poco comunes, tan vivas, tan escarlatas. Hay manchas por todos lados, siento el corte de los vidrios, pero no duele. Es más mi locura que mi dolor. “regresa, recapacita” dice mi subconsciente, como si lo pudiera escuchar en este momento. He perdido el control sobre mí, y ahora todo se deshace al paso de mis puños con lágrimas de ira. Rio, rio después de ver todo destruido, nuestro amor en pedazos dispersos en el frio suelo. Nuestro primer regalo, nuestra primera carta, el disco...

Verdad irreal

Trató de atrapar el sueño entre sus manos, tirarlo al suelo, pisotearlo y no dejar nada más de él que simples pedazos en el suelo. Extrañamente ahora parecía tan tangible, tan fácil de tomar, encontrar su cuello y apretarlo hasta poder escuchar ese crujido tan característico de un sueño asesinado. “ perdoname , no debí haberlo hecho…” -¡No, no, no!-Se repetía para sí mientras recordaba esa imagen tan dolorosa que tanto insomnio le había causado. “estuve mal, te necesi …” -¡Por favor ya no puedo soportarlo!- Exclamaba por piedad con los ojos cerrados. Estaba bajo el velo de Morfeo que lo torturaba sonriendo como un ángel que encuentra la satisfacción en la muerte. Viéndolo sufrir desde su silla de arena, viéndolo caer ante una irrealidad tan dolorosa que solo se atreve a mostrarse en la mente de aquel pobre peón. “Desde hace mucho que lo pensaba, pero no fui lo suficientemente fuerte para decírtelo…” -¡Para ya!-gritaba por piedad. Nadie lo escuchaba. Estaba solo, iluminado por la lu...

Dragón

¿Qué pasaría, si todo se vuelve agua? ¿Si el ambiente en el que vivo se esfumase de repente? ¿Si mis piernas fallaran y mi corazón dejara de latir? ¿Qué sería de mi, si mi voz se pierde en el horizonte? ¿Si mi mundo de falsa realidad se cayera en mil piezas? ¿Si mis suspiros se volviesen fuego? ¿Qué acontecería? ¿Si mi mundo se vienera abajo? ¿Si pierdo la tierra que estoy pisando? ¿Si mis pies dejaran de correr? ¿Si me salieran alas y el viento me llevara? ¿Qué pasaría si mi recuerdo se disolviera? ¿Viviría? ¿Moriría? ¿Reiría? ¿Sufriría? Me pregunto si los mismos que recordarían el momento en el que me fui Recuerdan el momento en el que aparecí.