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Cicatrices y lunares

¿Sabes que es bien pinche difícil? el olvidarte del cuerpo de alguien. El haber recorrido tantas veces su piel con las yemas de tus dedos, el haberte aprendido cada lunar y cada cicatriz que tienen con tus labios. Es estúpidamente imposible olvidar lo que el tacto se aprendió de memoria. tantas pieles, tantas cicatrices, tantas personas que estudie de arriba para abajo, que ahora no se a quién pertenece cada marca en la piel. Todas se encuentran difuminadas en una mezcla homogénea de sexo, amor y nostalgia.  Una cicatriz en la parte baja de la espalda, que lleva la historia de un juego de niños. Una marca de varicela en medio de los senos, un lunar en el cuello, en la pantorrilla, en los labios; los rastros de una operación en el estómago, el relieve de un tatuaje en las costillas. Un arete en el ombligo. Marcas de la vida pasada, que están en todas aquellas personas a las que amé. O quise. o me cogí. Da lo mismo, siempre terminas amando a con quien te revuelcas y viceversa....

Solo quédate.

Tras un abrazo amargo y un adiós silencioso, el dio la vuelta. Caminó en silencio hasta su coche, donde una vez encerrado, arrancó pisando el acelerador a fondo. El motor reprochaba el esfuerzo al que estaba siendo sometido, las ventanas temblaban con el golpe sórdido del viento. Las bocinas sonaban con una melodía incomprensible, pero de alguna manera triste. Atrás de su berrinche a 150 kilómetros por hora, los cláxones de los demás autos pitaban furiosamente, iba por periférico, tratando de que algún imprevisto chocara contra el y así lo despojara del sonido doloroso que sus lagrimas hacían al resbalarse por el rostro.  Lloraba fuerte, tan fuerte que no podía escuchar ninguna otra cosa. Lloraba y no podía parar de hacerlo.  Se detuvo en una tienda, compro unos cigarros y un tequila; ignorando las miradas de los clientes, pagó. 247 pesos cerrados. Subió de nuevo a su coche y abrió la botella, le dio un trago grande, esperando que el ardor del destilado le quemara la garganta,...

"Te quiero"

Uno aprende con el tiempo, que  los "te quiero" solo sirven para rellenar espacios vacíos. Espacios que poco a poco se han ido mermando, en los cuales el amor se escurre entre los agujeros del alma. Espacios que nunca se llenan, a los que nunca ha sido posible saciar de palabrerías amorosas y cursilerías sin sentido.  Uno aprende que, con el tiempo, todo se desgasta. Se resquebraja. Se termina por romper. Las incertidumbre idílica busca rellenarse a partir de seguridades verbales. Un "te quiero" es una promesa a corto plazo. Una promesa que se debe de renovar constantemente, porque expira segundos después de haberla dicho. Las letras se pierden en las grietas personales, el significado se disuelve en el vacío del estomago. Un "te quiero" puede durar una infinidad, pero no mas de 2 segundos. Por eso es importante decirlo a cada rato, por eso es importante darle un sentido de permanencia a esas palabras. Por eso, y simplemente por eso, te lo repito ochentais...

Pensando en lo mucho que te quiero

La noche se me pasa entre el melifluo vaivén de los coches citadinos. El reloj junto a mi cama intenta compensar dos manecillas rotas moviendo su solitario segundero. Mis pies se congelan con el beso de las cobijas y mis labios pronuncian el ultimo aliento de un cigarro moribundo. Entre la oscuridad de la madrugada te imagino respirándole a mi pecho. Aquí, en la oscuridad pre-matinal de las 5 de la mañana, me gustaría que estuvieras; diciéndome lo mucho que te gusta que te quiera.   

Café et limonade

Me citó en Manuel Montt 527, en un café llamado Conchita Flores B&B. Un pequeño paraíso rojizo camuflado entre el tumulto de Santiago. Había un hotel arriba, sin embargo me especificó que nos quedaríamos en el café. Llegue exacta, a las 14:00, esperando ansiosamente ver sus ojos de tierra y su aroma a chocolate de tabaco.  Me costó trabajo encontrar el lugar, nunca había venido por aquí y fue bastante difícil dar con el. Caminé por la calle, pidiendo direcciones bajo la agresiva luminiscencia del sol. Cuando preguntaba, inmediatamente era delatado mi carácter ajeno y extranjero al país. -Hablaí muy bien ehpañol. ¿De dondereí?- vociferó el dueño de una tienda a la que pase a preguntar. Sin embargo, a mi no me parece que el español sea uno de los lenguajes que se pueden hablar bien si no naciste aprendiéndolo. Mi español es terrible, mi pronunciación aún mas. Los rastros de francés se vislumbran a leguas en las r's y en las vocales, arrastradas adrede por las reglas recelosas de ...

Desayunando

Una mano masculina se suspendía en el aire del restaurante casi vacío. Tenía dos dedos arriba, en una cuasi satírica comparación con la señal de amor y paz. Si recorrías su brazo con la mirada, hasta llegar al cuello de aquel hombre de barba perfectamente rasurada, podrías notar la calidad de la seda en su ropa. "Garzón" exclamo el hombre, con un movimiento de labios que se asemejaba al de la palabra "amor". La mujer en frente de el lo miraba con disgusto. "Siempre tienes que gritar tan fuerte?" Reprocho ella.   "Si" contesto el hombre, sonriendo mientras mantenía la mano alzada.  Del otro lado del restaurante, la única mujer que atendía las mesas rellenaba la taza de café de un vagabundo, que acudía al restaurante todas las mañanas.  "Garzón"  volvió a gritar el hombre. "Carajo, cuánto tiempo tengo que esperar para que me den algo de comer" agrego. La mujer frente a el, lo seguía mirando con desprecio. "A veces me das as...

Instrucciones para mojarse en la lluvia

Encuentrese en un sillón, leyendo un libro de poesía y esperando a que la vida se le vaya entre las letras. Escuche el sutil sonido que hizo la primera gota de lluvia al caer 5 pisos abajo de usted, del otro lado de la calle. Después ponga atención al sonido del frenesí con el que las otras gotas besan el suelo. Inhale imaginando el olor a tierra mojada que hay después de la lluvia.  Deje el libro al lado, asómese por la ventana y vea que la suave brisa del principio, ya no es una suave brisa para nada. La bendición de las nubes ha comenzado a aplaudir sórdidamente contra el suelo. Dese cuenta de que esta es la lluvia que ha estado esperando toda su vida, usted nació para salir a tocarle la espalda a cada gota que caiga. Así qué tome las llaves de su departamento, deje el suéter que para nada le sirve, abra la puerta y salga corriendo. No espere al elevador, así como los amorosos no esperan a la vejez, y baje corriendo 5 pisos. No importa que sus pulmones lo maldigan.  Por ult...