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Eres tabaco

Eres tabaco, amor mío, eres el tabaco que fuma mi alma cuando le llega la tristeza. Eres la nube de humo que exhalan mis poros, eres la temblorina que llega al no tenerte por días. Eres la ansiedad, el nerviosismo y la adicción que siento de no besarte. Eres la brasa que arde en tu lengua y el color ceniza de tu cuerpo. Tu, siendo solamente tuya. Con tus ojos cafés de alquitrán tostado, con tus senos de nicotina pálida y tus labios con toxinas imperceptibles.   Eres tabaco, amor mío, y amo como me matas. 

Humo de media noche

Abres la ventana, prendes un cigarro y te sientas a pensar. Es media noche y escuchas perfectamente todos los ruidos que hay en el edificio en el que vives. La ventana de tu cuarto te deja ver el centro de tu complejo. Todas las luces apagadas, la gente   ya debería de estar durmiendo. Inhalas, y exhalas. Observas detalladamente, hay un televisor prendido justo en el apartamento frente a ti. Debe ser la pareja del 305 que está viendo una película. Recuerdas el sentimiento   que te provoca el simple hecho de imaginar a dos personas frente a un televisor.   Recuerdas lo solo que estas. Volteas a ver el libro que está frente de ti, lo abres en una página cualquiera y lees “Pinche vida”. Lo cierras, con una sonrisa dibujada en tu rostro. Inhalas, exhalas. Se escucha una puerta abrirse en la parte de arriba, deben ser los vecinos que apenas llegaron. Escuchas pasos. Volteas a ver al cielo, esperando encontrar la luna, mas no esta ahí.   Vives en la ciud...

Corazón de pollo, platito de agua salada.

Hoy llegas a mi, amor, con las lagrimas a punta de la lengua, un nudo en el estómago y los ojos hinchados de dolor. Llegas a mi, para verme, para escucharme, para gritar que me amas y que todo lo que hiciste fue una estupidez. Llegas a mi, pero yo ya me fui, desde hace tiempo, desde hace horas, días, minutos.   Y me fui, amor, para no regresar. Tus labios pronuncian “Te amo”, pero la sordera no me deja escuchar (Dime algo que no sepa). Corazón de pollo, platito de pan con queso; has envenenado nuestra cena. ¿Quién me cocinará canciones ahora? Duele, un poco, tener que verte. Tener que ser asi de frío, asi de lejano, asi de doloroso. Después de todo lo que pasamos juntos, duele tener que restregarte en la cara nuestros peores errores. Duele no quererte, pero mas me duele saber que tu todavía me amas. Corazón de pollo, platito de cereal con leche; Dejaste que nuestro desayuno caducara. ¿Quién me preparara pan francés con miel ahora? Y sigues aq...

Adiós

-Entonces es cierto -¿Que? -Que no me amas -…- Él tomo sus cosas.  Dio media vuelta y caminó mientras se abrochaba la camisa. Justo cuando estaba a punto de escapar de la atmósfera del cuarto ella gritó. -¡ME GUSTAS MUCHO! Él sonrió amargamente y  se fue. Ella se quedó pensando en lo que había pasado, como habían llegado a este punto.  Las lágrimas pintaban líneas negras en su cara, lloraba. No sabía bien porque lo hacía, pero no podía dejar de hacerlo. Suspiró. -Ricardo-  susurró. Se dejó caer en la cama y pegó sus piernas a su vientre, en donde aún ardían los besos que él había dado.  La tenue luz roja del cuarto daba la impresión de que estaba atardeciendo. Su ropa, tirada en el suelo, se había fundido con las sobras de la alfombra. La cama alborotada era inmensa ahora que se encontraba sola. Ahora solo estaba ella. Semidesnuda y sollozando. Se despertó. No sabía que hora era, o si seguía soñando. Buscando a ciegas entre la cama destendi...

Besos de agua salada

¿De que sirve que llore? Muchas veces me lo he preguntado. Muchos dicen que sirve para desahogarse. Otros tantos dicen que sirve para dejar salir la nostalgia y el dolor. Yo digo que no me sirve más que para recordarte. ¿Qué por qué te recuerdo cada que una lágrima se escapa de mi párpado? Simple. Porque ellas recorren mi rostro. Así como tú solías hacerlo.   Estos pequeños átomos de agua que se quedan dentro de mis poros, me ayudan a recordar mejor como era el calor de tu tacto.     Últimamente, no sé que es lo que me hace llorar. Tal vez un periódico con un hombre muerto en la portada, tal vez una pareja besándose en el parque o tal vez el simple hecho de que me hayas olvidado.   La cotidianidad no es nada extraordinaria, de hecho muchas personas la ven como lo que es: Un evento que transcurre sin   dejar marca en la vida. Pero para alguien que saborea el dolor de la ausencia al despertar, que desayuna cereal salado y que camina con los ojos hinchados ...

El encendedor

Yo tengo un encendedor que me recuerda a ti, porque prende una flama leve, casi imperceptible. Que luego se vuelve gigante y quema. Al principio saca chispas, y deja salir un poco de gas de vez en cuando. Normalmente hay que intentar una, o cinco veces para que funcione; Y así la débil flama pueda nutrir el deseo de un cigarro por envolverse con ella.   Este encendedor, que me recuerda a ti, envuelve al cigarro con una flama débil, lo tienta. Intenta prenderlo, pero es en vano. Logra hacerlo hasta que después de unos segundos, que da una llamarada (y ésta dura aproximadamente seis segundos) y luego regresa a la flama débil y azul que era.   Esta llamarada, es tan grande que si no se sabe manejar bien, puede quemar la mitad del cigarro. Pero por suerte, yo se como manejarla, y me limito a encender la punta de ese cigarro que compré hace ocho horas, y que ahora me acompaña mientras veo a la luna y pienso. Yo tengo un encendedor que me recuerda a   ti. No por ser encen...

Huellas

No me dijiste que sería así de difícil el dejarte, el abandonarte. El abandonarme.   No es por despecho que lo digo, es mas por dolor.   ¿Si es dolor, no? Supongo que si, no encuentro otra manera de explicar que mis entrañas pidan por ti. Era de esperarse, pues aún te… Te fuiste sin decir siquiera algo coherente. Claro, nunca lo dijiste ¿cierto? Y al despedirte no fue la excepción. Recordando un poco: ¿te despediste siquiera? Tal vez solo sea mi subconsciente reprimiendo recuerdos dolorosos, como el de tu voz pronunciando un “Adiós” o un “Ya no te amo”. Es simple, un mecanismo de defensa. Eso debe de ser, porque no encuentro otra explicación para que no me acuerde de las palabras que dijiste.   Nunca fuiste elocuente, nunca fuiste de verdad mía. Y sin embargo, sabiéndolo, te amaba. O te amo, o ya no sé. Total, de nada me sirve el hacerlo, o ya no hacerlo, o no saberlo.   Y te quiero olvidar, y quiero dejar de saborear tus labios con cada beso que suelto al ai...