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¿Cómo?

¿Cómo controlo el latido de mi corazón al saberte? ¿Cómo saco tu sonrisa de mi sonrisa? ¿Cómo dejo respirar sin ti robándome el aire? ¿Cómo evito quemarme al pronunciarte? ¿Cómo apaciguo   mis demonios cuando ven el ángel en tus ojos? ¿Cómo es posible no volverte mi diosa? Si me tienes cogido por el alma.

Carta de un observador

No suelo preguntar mucho, tampoco contar demasiado. No más de lo normal, no menos de lo necesario. Pero esta historia, merece ser relatada. Pues como escucha me mantuve, desglosando cada parte, observando hasta lograr captar la esencia vital de lo que el amor significa. Sin embargo no tuve éxito. Por más que se observe, o que se sienta, el amor, no puede ser contado con ideas. “Más que volver a pisar un escenario, más que leer un poema, más que volar, más que todo ” Fueron sus palabras. No cualquier tipo de palabra sin sentido, palabras especialmente para ella. Ella, tan callada, sensible, angelical. A pesar de toda su aura, inexpresiva, como la nieve que ve morir las hojas de una rosa, sin embargo, no deja de ser hermosa. En sus ojos te puedes perder por días, meses, años, décadas, con tan solo mirarlos una milésima de segundo. Dice tanto al callar, que su silencio puede ser tan abrumador como las voces de mil mujeres desnudas. Sin embargo, sus labios se mantienen cerrados. E...

Dame tiempo

Necesito darme un tiempo de ti, para extrañarte, para aprender a amarte sin ti Para que te encuentres y vivas y regreses y vivas conmigo Necesito alejarme,   un poco, un tanto, un mucho. Para vivir sin ti y probar la vida sin tu olor Para recordarte en las noches y despertar en el día sin tu pensamiento Y así poder volver, volar y aterrizar en seco Quiero darme un tiempo de ti, por que me lo recetaron. Un día, dos días, cuatro semanas, 6 meses. No una vida, solo un tiempo. Quiero darme tiempos, de tiempos y segundos. Para contar los minutos y para que los cuentes tú porque lo necesitas. Más que yo, más que nosotros. Extrañarte, para que me extrañes. Darte tiempo para aprender a vivir. Y cuando vivas, corras, bebas, fumes, forniques y beses Vuelve a mí; Que estaré.   Amándote como el primer día. (Por que no es que no te ame, o que deje de hacerlo, no quiero quitarte momentos. Y los momentos que buscas,   no puedes pasarlos conmigo. Porque...

Eres tabaco

Eres tabaco, amor mío, eres el tabaco que fuma mi alma cuando le llega la tristeza. Eres la nube de humo que exhalan mis poros, eres la temblorina que llega al no tenerte por días. Eres la ansiedad, el nerviosismo y la adicción que siento de no besarte. Eres la brasa que arde en tu lengua y el color ceniza de tu cuerpo. Tu, siendo solamente tuya. Con tus ojos cafés de alquitrán tostado, con tus senos de nicotina pálida y tus labios con toxinas imperceptibles.   Eres tabaco, amor mío, y amo como me matas. 

Humo de media noche

Abres la ventana, prendes un cigarro y te sientas a pensar. Es media noche y escuchas perfectamente todos los ruidos que hay en el edificio en el que vives. La ventana de tu cuarto te deja ver el centro de tu complejo. Todas las luces apagadas, la gente   ya debería de estar durmiendo. Inhalas, y exhalas. Observas detalladamente, hay un televisor prendido justo en el apartamento frente a ti. Debe ser la pareja del 305 que está viendo una película. Recuerdas el sentimiento   que te provoca el simple hecho de imaginar a dos personas frente a un televisor.   Recuerdas lo solo que estas. Volteas a ver el libro que está frente de ti, lo abres en una página cualquiera y lees “Pinche vida”. Lo cierras, con una sonrisa dibujada en tu rostro. Inhalas, exhalas. Se escucha una puerta abrirse en la parte de arriba, deben ser los vecinos que apenas llegaron. Escuchas pasos. Volteas a ver al cielo, esperando encontrar la luna, mas no esta ahí.   Vives en la ciud...

Corazón de pollo, platito de agua salada.

Hoy llegas a mi, amor, con las lagrimas a punta de la lengua, un nudo en el estómago y los ojos hinchados de dolor. Llegas a mi, para verme, para escucharme, para gritar que me amas y que todo lo que hiciste fue una estupidez. Llegas a mi, pero yo ya me fui, desde hace tiempo, desde hace horas, días, minutos.   Y me fui, amor, para no regresar. Tus labios pronuncian “Te amo”, pero la sordera no me deja escuchar (Dime algo que no sepa). Corazón de pollo, platito de pan con queso; has envenenado nuestra cena. ¿Quién me cocinará canciones ahora? Duele, un poco, tener que verte. Tener que ser asi de frío, asi de lejano, asi de doloroso. Después de todo lo que pasamos juntos, duele tener que restregarte en la cara nuestros peores errores. Duele no quererte, pero mas me duele saber que tu todavía me amas. Corazón de pollo, platito de cereal con leche; Dejaste que nuestro desayuno caducara. ¿Quién me preparara pan francés con miel ahora? Y sigues aq...