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Me voy a dedicar a no quererte

Me voy a dedicar a no quererte a no odiarte y a no esperarte. Me voy a dedicar a no buscarte en mi cama en la noche, A no imaginarte dormida entre el agua de la luna, A no respirar tus labios entre mis pupilas. Voy a buscar no darte el mundo, ni pintar estrellas en tu nombre No voy a nombrar las constelaciones para ti. No voy a gastar mis días en tu pensamiento, Ni a darte mis mañanas. Te voy a obsequiar las alas de la indiferencia,   Porque no planeo darte todo mi ser. No me perderé en ti, No extrañare tus caricias Y no voy a leer tu nombre en el periódico de la mañana. No me sabrás a pan, ni a café, ni a perfume de gardenias. No voy a ver tus ojos plasmados en la pared, Ni a buscar la soledad escondida             entre los rincones de mi cuarto. No voy a hacer nada de eso, Porque me hace tanto bien el que no estés   ...

Cotidianidad

Llego, destapo una cerveza y me siento a fumar y beber. Intento olvidarte, intento matar la ausencia con la compañía de la tele, o de un libro, o de mi mismo.   Pero nada parece mutilar la falta que me haces, ni menguarla, ni disminuirla. Lo interno, lo subconsciente de mí grita para ver si logra escuchar tu voz entre los ecos.   Después de todo no me queda otra opción para escuchar tu voz. Mis errores y defectos aplastan incansablemente los recuerdos de ambos. Fue mi culpa después de todo. He tratado en vano perderme en otros vicios, desangrarme hasta morir entre los muslos del alcohol, asfixiarme entre los senos del tabaco barato. Pero no sirve de nada, mi vicio mas grande ahora eres tu. Y no me matas como los otros, solo te mantienes ahí. Mirándome con el oliva de tus ojos desde el rincón mas oscuro de mi cuarto.   ¿Dejar de quererte? absurdo ¿dejarte ir? también. Me mantengo entre sueños imaginando que vuelves, que me necesitas, que me quieres y que estás igu...

14 días de no dormir

1 Hoy me preguntaron por ti. Traté de decirles que no te quería y que estoy bien. Rompí en llanto cuando se fueron… 2 Creo que estoy esperando a que esto termine, a poder salir caminando de aquí, pero al parecer no puedo salir en una pieza. No porque ya esté roto, sino porque me has dado en toda la madre. 3 Ayer te vi pasar, parece que no te afecta en nada. Ahora soy invisible, un simple recuerdo. Volvimos a ser extraños. ¿Nuestros recuerdos pasados? Al parecer no importan, no te importan y no deberían de importarme. Pero ya me sé y me conozco... 4 Hoy simplemente me dueles 5 Te extraño, una manera estúpidamente increíble. Me lo dice mi sueño ausente, me lo dice la lámpara en mi escritorio y las 7 cajetillas de cigarro que fumé hoy. Me lo dicen mis labios sangrantes y mi boca seca. Hoy, te recuerdo en cada cosa, y en cada persona. 6 Te quiero, bueno no. Te odio, increíblemente. Todo esto se supone que fue por mi inmadurez, pero ¿qué me dices de la tuy...

De odiar a querer

¿Que sí te odio? Por supuesto que lo hago, a todas horas. Todo el día y la noche que no duermo. Te odio porque se que al levantarme no estarás, porque se que cuando coma no reprocharás que hable mientras lo hago. Me eres insoportable, como la ausencia misma de ti. Te aborrezco más por el hecho de que se que no me extrañas, que no pasas las noches delirando, que puedes soñar bien, sin despertar a cada rato envuelta en miedo y melancolía.  Te odio porque no podría quererte de otra manera, y también por que no puedo olvidarte.  Tu ausencia me esta masacrando. Y te detesto porque se que te pertenezco.  Mis besos, mi primer pensamiento al alba, el insomnio de mis noches y la falta de color de mis días, todo es tuyo, todo eres tu.  Te odio, te aborrezco, te vomito, te repudio y te necesito. 

Mañana...

Despiertas, con las lágrimas secas en tus ojos, con la boca deshidratada y rasguños en los brazos. Te das cuenta que anoche sollozaste, y buscas   algo de que aferrarte para no hacerlo de nuevo. No hay nada.   Estás solo, en tu cuarto, en tu departamento, sin ganas de vivir la vida. Intentas levantarte, pero las sábanas te lo impiden, susurrando un “¿Para qué?”. Te quedas observando los rastros de la soledad, la almohada aún húmeda y la pared con marcas de golpes. Tus nudillos lastimados te dicen que la extrañas, así como tus ojos hinchados y tus labios rotos. Decides no ir al trabajo y quedarte todo el día en cama, saboreando la falta que te hace. El daño, ya irreparable, paraliza tu cuerpo, las ojeras se remarcan con la resequedad del llanto y tu piel desnuda arde con la ausencia. No valdría la pena, nada de esto, si no la quisieras. Si no te despertaras esperando que esté ahí, envuelta en la calidez del sueño y su olor a gardenias. No valdría la pena, de n...

Humana

Ahí estaba yo, sentado. Esperando a que pasara cualquier cosa, y pasó. Pasó ella,   paso a paso moviéndose junto con los rayos del sol, haciendo que las nubes se detuvieran a admirarla, silenciando a los ángeles al hablar y haciendo que las estrellas se escondan por vergüenza al ver su sonrisa. Pocas veces he entendido lo que es el amor, y sin embargo ahí estaba, enamorándome por docientaseisava vez, de algo supuestamente imposible, improbable, inaudible. Hasta este punto, yo no había sido mas que un motel de paso para las mujeres. Hasta este punto, tampoco me había pasado por la cabeza el tener un futuro con alguien. Hasta este punto, un exacto momento, de un día impar de un mes cualquiera, en el que el   viento soplo con sublime sutileza su perfume hacia mí.   No hablé, pues al parecer las palabras sobran para describir lo que se siente al mirar la perfección pasar. Me limite a observar, a aprenderme cada detalle, cada imperfección, cada gesto y cada movimiento...